lunes, 26 de noviembre de 2012

El aumento de las temperaturas está provocando el deshielo de zonas del suelo costero del Ártico congeladas casi permanenemente. Esto multiplicará por 10 las emisiones de CO2 procedentes de los depósitos de carbono protegidos hasta ahora por el hielo y acelerará el cambio climático. Así lo afirma un estudio realizado por la Universidad de Estocolmo, junto a científicos de otros países, entre ellos del Instituto Catalán de Ciencias del Clima (IC3). El Ártico es la zona del planeta que más sufre el calentamiento. Este año ya se ha batido el récord de deshielo en el Polo Norte (y aún quedan semanas de deshielo) y Groenlandia vio cómo se fundía la superficie El estudio señala que la subida de las temperaturas está produciendo la descongelación del permafrost (el suelo semi-permanentemente congelado) durante mayor tiempo en verano y a mayor profundidad, activando así los depósitos de carbono orgánico. Esta investigación, que tuvo su trabajo de campo en el Artico Siberiano y cuyos resultados se publican hoy en Nature, apunta que la liberación del carbono ártico, causada por la degradación y la erosión debidas al deshielo, podría alcanzar los 44 millones de toneladas al año, cantidad diez veces superior a lo que estimado hasta ahora. Para llevar a cabo el estudio, un equipo internacional se embarcó en 2008 en una campaña oceanográfica de gran envergadura en la que recogieron muestras geoquímicas (sedimentos, permafrost, agua, aire y material particulado) a lo largo de 8.400 kilómetros de la plataforma continental y cuyo análisis ha permitido revisar concepciones sobre el estado de conservación del carbono ártico y el papel de su flujo en el clima. El análisis indica que unos dos tercios de este carbono contenido en el permafrost, unos depósitos que en algunos casos se remontan a hace 40.000 años y que se han mantenido inactivos al estar congelados, se irá escapando a la atmósfera en forma de CO2, uno de los principales causantes del efecto invernadero, explica Laura Sánchez-García, coautora del estudio. El progresivo colapso térmico del permafrost costero, “en una región especialmente sensible al aumento de las temperaturas”, dice la científica, puede acelerar aún más el calentamiento. Sánchez-García subraya que el hielo actuaba como “tapón” o “nevera cerrada” para evitar la activación de ese carbono, y que estas alteraciones cada vez más rápidas provocan un círculo vicioso. “Formas de carbono orgánico hasta ahora inactivas se están emitiendo a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero que a su vez provocan más calentamiento que liberará más carbono inactivo, una tendencia que se está viendo es cada vez mayor”, señala esta experta en el ciclo del carbono orgánico a gran escala. La región costera del Ártico, donde se encuentran la mitad de los depósitos planetarios de carbono orgánico terrestre (en una superficie equivalente a dos veces España y muy poco estudiada hasta ahora por su difícil acceso) está sufriendo un calentamiento dos veces mayor que la media. Aunque el ritmo actual de emisiones de carbono a lo largo de la costa noroeste siberiana todavía no está afectando de forma sustancial a los niveles de CO2 en la atmósfera global, los trabajos demuestran que el proceso está en marcha, remarcan los autores. Fuente: www.reporteactivo.com



El aumento de las temperaturas está provocando el deshielo de zonas del suelo costero del Ártico congeladas casi permanenemente. Esto multiplicará por 10 las emisiones de CO2 procedentes de los depósitos de carbono protegidos hasta ahora por el hielo y acelerará el cambio climático. Así lo afirma un estudio realizado por la Universidad de Estocolmo, junto a científicos de otros países, entre ellos del Instituto Catalán de Ciencias del Clima (IC3).

El Ártico es la zona del planeta que más sufre el calentamiento. Este año ya se ha batido el récord de deshielo en el Polo Norte (y aún quedan semanas de deshielo) y Groenlandia vio cómo se fundía la superficie

El estudio señala que la subida de las temperaturas está produciendo la descongelación del permafrost (el suelo semi-permanentemente congelado) durante mayor tiempo en verano y a mayor profundidad, activando así los depósitos de carbono orgánico. Esta investigación, que tuvo su trabajo de campo en el Artico Siberiano y cuyos resultados se publican hoy en Nature, apunta que la liberación del carbono ártico, causada por la degradación y la erosión debidas al deshielo, podría alcanzar los 44 millones de toneladas al año, cantidad diez veces superior a lo que estimado hasta ahora.

Para llevar a cabo el estudio, un equipo internacional se embarcó en 2008 en una campaña oceanográfica de gran envergadura en la que recogieron muestras geoquímicas (sedimentos, permafrost, agua, aire y material particulado) a lo largo de 8.400 kilómetros de la plataforma continental y cuyo análisis ha permitido revisar concepciones sobre el estado de conservación del carbono ártico y el papel de su flujo en el clima.

El análisis indica que unos dos tercios de este carbono contenido en el permafrost, unos depósitos que en algunos casos se remontan a hace 40.000 años y que se han mantenido inactivos al estar congelados, se irá escapando a la atmósfera en forma de CO2, uno de los principales causantes del efecto invernadero, explica Laura Sánchez-García, coautora del estudio. El progresivo colapso térmico del permafrost costero, “en una región especialmente sensible al aumento de las temperaturas”, dice la científica, puede acelerar aún más el calentamiento.

Sánchez-García subraya que el hielo actuaba como “tapón” o “nevera cerrada” para evitar la activación de ese carbono, y que estas alteraciones cada vez más rápidas provocan un círculo vicioso. “Formas de carbono orgánico hasta ahora inactivas se están emitiendo a la atmósfera en forma de gases de efecto invernadero que a su vez provocan más calentamiento que liberará más carbono inactivo, una tendencia que se está viendo es cada vez mayor”, señala esta experta en el ciclo del carbono orgánico a gran escala.

La región costera del Ártico, donde se encuentran la mitad de los depósitos planetarios de carbono orgánico terrestre (en una superficie equivalente a dos veces España y muy poco estudiada hasta ahora por su difícil acceso) está sufriendo un calentamiento dos veces mayor que la media.

Aunque el ritmo actual de emisiones de carbono a lo largo de la costa noroeste siberiana todavía no está afectando de forma sustancial a los niveles de CO2 en la atmósfera global, los trabajos demuestran que el proceso está en marcha, remarcan los autores.










Blogger